miércoles, 23 de diciembre de 2020

RECUERDO UNA NAVIDAD

 

domingo, 30 de diciembre de 2018

SUZANNE DEL CIELO-
LA FRUTA QUE LLEGÓ AL CORAZÓN 


 Un día de cierto año, llegó una señora  a casa de Alberto a hacerle  una tarea de limpieza. La señora  le entregó a nuestro amigo una bolsa conteniendo tres frutas de las llamadas "Matasanos" Parece ser ser que esta fruta de matasano no fue bien aceptada por los españoles cuando llegaron a las tierras de América.
 Nuestros bisabuelos y abuelos lo sembraban más como  para marcar los linderos de sus terrenos que por degustar de las frutos. Las frutas maduras caían solas por su peso y se pudrían en el suelo. Tanto animales y aves domesticos como salvajes es probable que las comiesen  al píe del árbol.
Albert, que así le llamaban sus amigos, recibió  la bolsa con los tres matasanos ya maduros, agradeció a la señora por llevarselos y los colocó sobre una mesa, decidiendo que probaría uno al mediodía.
En ese momento, 10.00 de la mañana- llegó a su mente el rostro de Suzanne, su bella amiga y  recordó que en una plática anterior ella le había comentado que en alguna oportunidad siendo niña había probado la fruta de matasanos en la finca situada en Huehuetenango , propiedad de su abuelito Helmuth. Un alemán de la vieja escuela.. Suzanne del Cielo y Mar, era una bellísima joven  de cabellos castaños dorados, piel blanca, alta,ojos de color azul celeste y una figura escultural
Alberto se dijo a sí mismo;
_Quizás estas frutas le apetezcan a Suzanne. Se la llevaré. Espero que le agraden._
 Al llegar a casa de Suzanne y preguntar por ella, un familiar le dijó que ella había salido a hacer un mandado. Albert le entregó la bolsa con las frutas de matasanos, rogando que entregase la bolsa a Suzann.
Previamente Albert, que tenía un alma soñadora y de poeta, días antes había leído en la Sagrada Escritura de la Bilbia, el pasaje siguiente; "Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!." 2 Sam. 23.15 Pensando en este verso y su gran significado Alberto tomó papel y pluma y lo escribió en una hoja de papel que adjuntó a las frutas.
Después de la entrega, el buen Alberto regresó  a su casa y esperó
A las 7.30  o quizás a las 8.00 de la noche, Albert  tocó la puerta de la casa de Suzanne. Ella misma abrío, invitandole a pasar. Radiante la mirada de sus ojos claros y la faz muy bella.
Susann tenía preparada una cena muy exquisita, pan y chocolate caliente. y seguidamente platicaron.
Ella le dijo que ese día a eso de las 10.00 horas de la mañana, había venido a su mente el deseo de comer un matasano. Por lo mismo había salido a dar una vuelta a preguntar a unas tiendas de comestibles a buscar dicha fruta. Buscar un matasano en las tiendas es como dice el conocido dicho, como buscar una aguja en un pajar. Ella regresó desanimada a su casa. Sin embargo como buena cristiana que se comunicaba constantemente con Dios, elevó una sencilla oracion delante del Padre Eterno y le pidió que si fuera posible le concediese encontrar  la mencionada fruta de algun forma, porque para Dios nada es imposible.
Sin lugar a dudas Dios le concedió su petición, y al regresar a su casa encontró la bolsa en la mesa del comedor.  Al ver que adentro había tres matasanos maduros con su color amarillento, sintió alegría, y algo más aún  al leer la pequeña nota adjunta que decía: Suzanne, comparto contigo el siguiente verso:
 "Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!." 2 Sam. 23.15
Espero mi amada Suzann que te agraden estos matasanos-
Quien piensa en tí todo el día
 Albert
Suzann preguntó  a su amado, como había hecho  para "adivinarle" el pensamiento.
 Él le respondió que solamente había acudido a su mente y corazón que deseaba regalarle los matasanos.
Susann y alberto se tomaron de las manos y se abrazaron. Alberto buscó la mirada de su bella Suzanne y se deleitó en los hermosos ojos azul celeste de su princesa. luego aspiro profundamente el aroma que exhalaban los cabellos rubios de Suzanne del Cielo y Mar  para recibir un beso dulce y muy exquisito de los labios de Suzanne del Cielo. Y así abrazado a la escultural figura de Suzanne le dijo:
"Susann, mi bella Susann, mi amada princesa...eres tan bella...tan noble..tan especial"
Matasanos, vosotros que nunca estareís en las estantanterías junto a las uvas, melocotones, higos, dátiles y granadas. Que habeís sido menospreciados y despreciados hasta el cansancio,llegasteis directo al corazón de mi princesa amada, a su dulce boca y paladar y por ello recibí en recompensa los más dulces besos de su boca. Por eso os digo, en vosotros se ha venido a cumplir la palabra que dice:

 2:3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería;
Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca;
Porque el Dios de todo saber es Jehová, 
Y a él toca el pesar las acciones.
2:4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados,
Y los débiles se ciñeron de poder.
2:5 Los saciados se alquilaron por pan,
Y los hambrientos dejaron de tener hambre;
Hasta la estéril ha dado a luz siete,
Y la que tenía muchos hijos languidece.
2:6 Jehová mata, y él da vida;
El hace descender al Seol, y hace subir.
2:7 Jehová empobrece, y él enriquece;
Abate, y enaltece.
2:8 El levanta del polvo al pobre,
Y del muladar exalta al menesteroso,
Para hacerle sentarse con príncipes y heredar 
 un sitio de honor. 

martes, 5 de julio de 2016

jueves, 24 de diciembre de 2015



 RECUERDO UNA NAVIDAD
Por José Conrad
Condensado de «The Delineator»
Diciembre de 1959


DESDE el punto de vista tradi­cional, una Navidad en alta mar resulta a todas luces desanima­da. Faltan las ocasiones, y también los elementos. Desde luego, hay pa­ra la tripulación el budín navideño, o algo que se le asemeja; y cuando el capitán sale por primera vez a cubierta, el oficial de guardia de al­ba le saluda con un «¡Felices pas­cuas, capitán!» dicho en tono mode­radamente efusivo. Todo lo que pa­sara de esto sería incorrecto, dada la diferencia jerárquica. Normalmen­te, el oficial podrá esperar que le co­rrespondan con un «Lo mismo de­seo a usted» en que la entonación cordial se halle sutilmente dosifica­da. Y no siempre, ni siquiera así, verá correspondido su saludo.
Si acertamos a estar en puerto pa­ra la Navidad, difícil será que nos ocurra peor calamidad que un alud de cuentas por pagar. Imagino que el sabernos a cubierto de tal peligro hace que la Navidad en la mar nos parezca en general agradable. Encanto adicional le presta aquello de no tener que preocuparnos por los aguinaldos. Los regalos debieran ser cosa inesperada. Hacerlos y recibir­los en fecha fija se me antoja ritual hipócrita, algo así como cambiar re­galos de fruta del Mar Muerto** Fruta que, según algunos escritores de an­taño, era bella por fuera, pero que al cogerla se convertía en humo y ceniza.
en prenda de recíproca y fingida cama­radería. Pero el mar acerca del cual escribo es el mar vivo; la fruta que la casualidad nos depara allí será sa­lobre como las lágrimas o amarga como la muerte, pero jamás dejará sabor de ceniza en la boca.
De mis 20 años de vagar por las intranquilas aguas del globo, tan so­lo recuerdo una Navidad por el aguinaldo dado o recibido. Fue, a mi entender, episodio muy propio del mar vivo, y por lo inesperado, digno tal vez de relatarse. Empezaré por decir que aconteció en el año de 1879, mucho antes de que nadie hu­biese pensado en mensajes inalámbricos, y si alguien hubiera profe­tizado la radiodifusión lo habrían considerado un excéntrico insufrible y, probablemente, lo habrían reclui­do en una casa de reposo. Casas de orates llamábamos entonces a esos establecimientos en nuestro rudo len­guaje cavernario.
El amanecer del día de Navidad del año de 1879 fue hermoso. A eso de las cuatro había empezado el sol a iluminar la sombría extensión del océano meridional, a 51 grados de latitud; y poco después avistamos a proa una vela. Soplaba un viento flojo, pero teníamos marejada. A poco de haber amanecido, le deseé pascuas a mi capitán. Aun­que todavía soñoliento, se mostró afable. Al darle parte de la vela que habíamos avistado, aventuré la opi­nión de que ese barco lo estaba pa­sando mal. «¿Mal?» dijo él en tono incrédulo. Tomando luego el ante­ojo que yo tenía en la mano lo diri­gió hacia el velero cuyos desapareja­dos mástiles semejaban tres palillos de fósforos de cocina bamboleándo­se grotescamente en la ondeante y adusta soledad, y me lo devolvió sin decir palabra. Lo único que hizo fue bostezar. Me escandalizó tan notoria insensibilidad. En aquel entonces mi experiencia era más bien escasa; y resultaba relativamente nueva para mí aquella región del mundo de las aguas.
El capitán, según es uso y cos­tumbre de los capitanes, había desa­parecido de la cubierta; poco des­pués asomó por la escalerilla de popa el carpintero, que traía un cuñete de madera vacío, de los que, se usan a bordo para envasar ciertas provisiones.
—¿ A qué viene traer eso aquí, Chips?— le pregunté.

—Es orden del capitán, señordijo por única explicación. No quise averiguar más, así que nos deseamos felices pascuas y se marchó Chips. La siguiente persona con quien ha­blé fue el camarero. Subió corriendo la escalera de la cámara.

¿ Tiene el señor algunos diarios viejos en su camarote?— me pre­guntó. Sí tenía yo varios números de diarios de Sydney: el Herald, el Telegraph, el Bulletin; y también de diarios de Inglaterra recibidos por el último correo.

—¿ Para qué quiere usted saberlo, camarero ?— pregunté a mi vez co­mo era natural.

—Al capitán le agradaría que us­ted se los facilitase— repuso.

Ni aun entonces alcancé a expli­carme qué pudiera haber en el fon­do de esas excentricidades. Me te­nían asombrado, y nada más. Eran las ocho pasadas cuando nos acerca­mos al barco que, aferradas las velas y al parecer sin rumbo alguno, se contentaba por lo visto con flotar indolentemente en el umbral mismo de la sombría mansión de las tor­mentas. Mucho antes de esa hora, ya me había dado yo cuenta, por el gran número de lanchas que llevaba a bordo, de que la indolente embar­cación era un ballenero. Por prime­ra vez veía yo uno. Este enarbolaba la bandera de las barras y estrellas, y con las de seriales nos enteraba de su nombre: el Alaska. Dos años an­tes había zarpado de Nueva Bedford. Última escala: Honolulú. Doscien­tos quince días llevaba navegando. Pasamos frente a él, a poca veloci­dad, a unos 100 metros de distancia; y justamente al tocar el camarero la campana de llamada al desayuno, el capitán y yo estábamos en cubierta, a la vista de los que desde la popa del ballenero nos miraban mientras sosteníamos en alto el cuñete que contenía, a más de un voluminoso rollo de diarios, dos cajas de higos, como obsequio propio de ese día. Lanzamos el cuñete por la borda, cuan lejos pudimos. En ese preciso instante, al caer nuestro barco en el seno de una enorme ola, dejamos muy atrás de nuestra estela al ba­llenero.
A bordo del Alaska un hombre con gorro de piel levantó en alto la mano; otro hombre muy barbudo acudió inmediatamente. Jamás ha­bía visto yo presteza y eficacia igua­les a las desplegadas en el ballenero para arriar una de sus lanchas, en tanto bailoteaba él mismo desespe­radamente, sin que la mar le diese un instante de tregua. Continuó el océano meridional jugueteando con ambas embarcaciones como malaba­rista con sus doradas esferillas, y pa­reció que el microscópico punto blanco en que ahora se había con­vertido la lancha asomara de súbito, cual lanzado por una catapulta, en el inmenso y desierto escenario. El ballenero yanqui no perdió instante en recoger el aguinaldo del clíper lanero inglés. No habíamos aumen­tado gran cosa la distancia que nos separaba cuando saludó con el pa­bellón en señal de agradecimiento y nos pidió que informásemos que navegaba sin novedad y había pes­cado ya tres ballenas. Calculo que esto fuese para los del ballenero la compensación de 215 días de tra­bajo y peligros, lejos de la vista y sonidos del mundo habitado, como desterrados que cumpliesen alguna hechizada y solitaria condena más allá de los confines hasta donde llega la vida de la humanidad.

UN HIDALGO JUDIO DE CAPA Y ESPADA- TOMAS TREVIÑO DE SOBREMONTE- I-


LOS JUDIOS BAJO LA INQUISICION 
EN HISPANOAMERICA 
BOLESLAO LEWIN 
  A don Itzjak Ben Zvi, digno presidente 
del Estado de Israel y eminente colega, 
afectuoso homenaje. 
B. Lewin 
  EDITORIAL DEDALO 
BUENOS AIRES 
EDITORIAL DEDALO, 1960
3. — El "Santo de la Ley judía'' en México 

Aun dentro de la variedad de tipos psicológicos que 
presentamos en este capítulo, se destaca con perfiles 
nítidos e inconfundibles la noble figura de Tomás Tre- 
viño de Sobremonte. Este estudiante salmantino de cé- 
nanos que a la edad de dieciséis años, en 1609, abandona 
la famosa universidad para sentar plaza de paje y que 
da muerte a un compañero de servicio por haberlo lla- 
mado judío, es un espécimen raro de apego a la religión 
hebrea, aunque él mismo por la rama paterna descendía 
de hidalgos cristianos viejos y únicamente por la ma- 
terna era judío. 
Es extraordinario el odio con que los inquisidores 
hablan de Treviño de Sobremonte. En los escritos del 
fiscal se le califica de protervo y pérfido judío; fingidor, 
simulador, execrado reo; perro inmundo que volvió al 
vómito y a relamer lo que de su estómago había lanzado 
la apostasía; judío de marca mayor; audaz reo; malicioso 
reo; depravado y astuto gran judío; rabino; ignorante 
reo; perverso judío; rabí de su falsa Ley; gran judío; 
sacerdote y rabino falso; maldito reo; sacerdote rabino 
y persona famosa entre los hebreos, cristianos, herejes 
judaizantes, apóstatas de Nuestra Santa Fe Católica; 
maestro y dogmatizador muy celoso de su falsa I^ey; 
judío desdichado e infeliz; fingido cristiano y verdadero 
judío; circunciso y recutido judío; indómito y rebelde 
judío; justificado reo, sacerdote falso; dogmatizador de 
su Ley; fautor y encubridor de herejes. 
Tomás Treviño de Sobremonte. uno de los israelitas 
más fervientes del Nuevo Mundo, fué un hombre de 
temple extraordinario y. al menos, hasta su total iden- 
tificación con el judaismo, un hidalgo impetuoso y de 
un orgullo innato y desbordante. En 1629, a escasos años 
de su primera condena inquisitorial y cuando contraía 
enlace con María Gómez, él, que hacía poco estuvo 
obligado a traer en público la vestimenta infamante, el 
sambenito, y cuya sentencia le inhibía a ocupar empleos 
y usar la indumentaria de la casta hidalga, era acusado 
por el fiscal del Santo Oficio en México de que "con 
notable atrevimiento" vestía seda, portaba armas y 
andaba a caballo. De inmediato fué ordenada una in- 
vestigación, la que comprobó plenamente el delito de 
Treviño. Este, que se dió cuenta del peligro que le ame- 
nazaba por no haber cumplido al pie de la letra el fallo 
del vengativo tribunal, aparentando una humildad, que 
en aquella época de su vida no era propiamente lo que 
más le caracterizaba, se dirigió a la Inquisición con un 
escrito en que comunicaba el privilegio obtenido del 
Inquisidor general de España en el sentido de poder 
usar nuevamente la vestimenta hidalga. Agregaba al 
propio tiempo, que, como castigo por el incumplimiento 
de un requisito formal pero obligatorio, ofrecía cien 
pesos "para gastos de este Santo Tribunal". Expresaba 
también su esperanza de que éste, "usando de la cle- 
mencia que suele usar", aceptará su donativo y le per- 
donará su "indiscreción". En efecto, así sucedió- 
Sin que lo pudiera remediar, Treviño de Sobre- 
monte se hallaba envuelto en una atmósfera en que 
cada paso que daba era espiado tanto con fines bajos y 
viles como por motivos de real celo religioso. El altivo 
hidalgo y poderoso hombre de negocios se vió también 
acosado por sujetos que querían extorsionarlo con la 
amenaza mortal de denunciarlo nuevamente a la Inqui- 
sición. En lo que dependía de él no hacía caso a ese 
terrible peligro; la Inquisición, en cambio, con método 
jesuítico y paciencia benedictina acumulaba toda prue- 
ba en su contra, viniera de donde viniese.
 El concepto que la Inquisición y la mojigatería 
colonial tenían de Treviño empeoró aún más cuando 
casi todos sus parientes fueron detenidos por el Santo 
Oficio por practicar ritos judíos. Treviño de Sobremonte 
quien desconocía lo que era someterse pasivamente a la 
adversidad, se vió precisado a aconsejar a su propia es- 
posa que se entregara a la Inquisición. Hizo esto con la 
esperanza, bien fundada, de lograr para ella una mayor 
"misericordia" de parte del riguroso tribunal. El, mien- 
tras tanto, empleaba todos los medios para engañarlo y 
arrancar las víctimas de sus tentáculos. Con tal fin se 
sirvió de un negro, empleado de las cárceles secretas. 
Tuvo también el arrojo acerca del cual el fiscal de la 
Inquisición dice "que aunque se exagere con cuantos 
encarecimientos son posibles, aún no se llega a la gra- 
vedad del delito que este audaz reo cometió". Consistía 
éste en presentarse en la alcaidía de la Inquisición a 
fin de dar personalmente algunos consejos a su suegra. 
Realmente, el fiscal tenía sobrados motivos para sentirse 
indignado y agraviado en su carácter de representante 
del Santo Oficio por la osadía inaudita, y desconocida 
en sus anales, de Treviño de Sobremonte. Este no sólo 
había violado uno de los principios de la Inquisición, 
sino salido ileso de su guarida. 
En lo que se refiere a la esposa y suegra de Treviño 
de Sobremonte, como se trataba de su primera aprehen- 
sión, gozaron de la "misericordia" inquisitorial, o sea, 
habiendo prometido no incurrir más en la apostasía, 
fueron condenadas a varios años de cárcel acompañados 
por la obligación de usar el sambenito, la vestimenta 
infamante. Pero después de esa triste experiencia pu- 
dieron volver a sus hogares. En tal contingencia, como 
en todas las otras, Treviño siguió su táctica de desorien- 
tar y engañar al "santo tribunal": fingió tan gran enojo 
por la "pertinacia judaica" de su mujer, y aparentó tan 
bien el deseo de separarse de ella, que la Inquisición 
cayó en el ridículo — lo que nunca le perdonó — de 
ordenarle severamente que reanudase la convivencia 
matrimonial. 


 

sábado, 22 de agosto de 2020

SENTADO SOBRE UN TESORO DE PLATA -HISTORIA REAL

  Mi historia de los días sábado 
SENTADO SOBRE UN TESORO DE PLATA       
 Autor: : Un huehueteco apasionado por lo de antaño quién dedica estas historias 
AL PADRE ETERNO, A MI SALVADOR JESUCRISTO Y AL ESPIRITU SANTO
El encomendero Juan del Espinar es un personaje real, igualmente su mina de oro y cómo descubrió accidentalmente su fabulosa mina de plata
Nuestra cuento tiene lugar en la ciudad de Huehuetenango el día  Sábado 22 de Agosto de 2,020, comienza cunado doña Loladice  a sus hijos:
___Niños, vayan con el tio Daniel, y pidanle que les cuente una historia antigua de  nuestro Huehuetenango__
    Luis , Ricardo, Jorge y Susanita corrieron hacía el lugar donde se encontraba Daniel investigando acerca de la Cultura e historia en todos sus aspectos.
    ___¡Tío Daniel!__fue Jorge el primero en llegar a la Biblioteca de su tío
_¡Cuéntanos una historia ¡__
     Mientras iban llegando los demás y se iban acomodando en algún lugar de la biblioteca, el tío  apagó su computadora y luego inició su narrativa con una pregunta:
    ___ Susanita-__¿ Dime  que quieres preguntar hoy?__
___Tío Daniel, quiero saber  acerca de tesoros encontrados en Huehuetenango__
___Les contaré acerca de  un hombre que de su pobreza, se elevó a ser un magnate de la plata  y agricultura__
      Este hombre se llamaba Juan del Espinar, era un soldado que venía bajo las ordenes del Capitán español Gonzalo de Alvarado. Traían la misión de someter al gran reino Mam.  Había compartido las duras caminatas bajo el sol ardiente junto a sus compañeros, soportado la sed, el hambre , la lluvia, barro y lodo en el camino hacía la conquista de la capital de los mames. Además  de las inclemencias del tiempo guerreó contra las huestes contrarias en Malacatáncito, San Lorenzo y en la propia Zaculeu en 1525.  Estuvo enfermo de graves calenturas y casí a punto de morir atravesado por una lanza y una gran lluvia de flechas. Al momento de la rendición del Cacique Kaibil Balam , este soldado aventurero tenía una herida en una pierna de la cuál estaba recuperandose.
___¿Puedo interrumpir?__dijo entrando al cuarto doña Lola, llevaba una bandeja con tazas de chocolate y unas enpanadas, nuegados y otros dulces de horno.___Entretanto preparo  una deliciosa cena con carne adobada, longanizas, chorizos, queso criollo  acompañado de frijoles y delicioso pan, aquí les dejó algo de comer.__
 ____Mamá, vas  a hacer que engordemos y perdamos nuestra esbeltez____ dijo riendo Susanita
____Bien niños, continuemos con nuestra historia, después de la rendición de la fortaleza de Zaculeu, varios españoles recibieron extensas tierras alrededor de Huehuetenango. Entre ellos Alonso del Pulgar y el  propio Espinar.  como era un hombre dado al comercio introdujo la crianza de gallinas, patos,ovejas, vacas y cerdos. asimismo el cultivo de trigo y otros. El historiador Francisco de Fuentes y Guzmán escribió que al principio de sus aventuras en Guatemala Juan de Espinar vivía en una cueva, siendo su miseria tan notoria y que apenás podía conseguir ropa y comida para su mujer esus hijos. Otros historiadores refieren que con los indigenas que le servían como esclavos se dieron a la tarea de buscar oro en un río de Malacatancito. El resultado es  que sacó mucho oro con lo cuál pudo adquirir cada vez más tierras hasta  lograr un enorme territorio a su nombre. Pasado el tiempo pudo abastecer  de carne de cerdo a las nacientes poblaciones de Quetzaltenangom Salcaj y sobre todo a la Capital de Guatemala. Se dice que en el apogeo de  su riqueza, mantenía bajo su control a 3,000 hombres y mujeres que le servían. Mandaba por turnos a cuadrillas de hombres a trabajar a sus propiedades de Guatemala, y aquí en Huehuetenango los mandaba a trabajar a sus minas de oro en Malacatancito y de plata en la cordillera de los Cuchumatanes.Tambien se dice acerca de que las mujeres eran las encargadas de moler el maíz y de hacer las tortillas en las afueras de las minas.
___Tío Daniel, he escuchado que los indigenas si no obedecían al amo, eran castigados con azotes.¿es cierto eso?__preguntó Susanita que era la más interesada en escuchar el relato--
__Lamentablemente en esos tiempos los esclavos eran así castigados___
___Queremos escuchar sobre el tesoro de plata que encontró este hombre___exclamó  Ricardo después de tomarse el último trago de su chocolate
____¿Entonces les pido su atención porque ya su mamá nos llamará para la cena,___un día  que el encomendero Del Espinar, fue a visitar su hacienda en los Cuchumatanes con el objeto  de traer una buena cantidad de cerdos y llevarlos a vender a la ciudad capital decidió emprender el viaje de madrugada como era lo más indicado  para evitar lo penoso del viaje y el calor del mediodía. Habiendo alcanzado una considerable cumbre de la elevada cordillera decidió que era la hora de preparar sus alimentos. Recogió un poco de leña y un poco de ocote que por cierto era muy abundante dado los muchos pinos a su alrededor. también  juntó dos o tres piedras grandes que estan a mano para así poder asentar bien su olla. Despues de tomados sus alimentos , decidió apagar dicho fuego, pero en ese momento notó que entre las brasas de la casi extinguida fogata había un fondo que resplandecía  y brillaba a la luz del sol como si fuese  un relumbrante espejo. Asombrado y  muy contento gritó a todo pulmón
___¡Plata, plata, --¡Aleluya¡_Estoy sentado sobre un inmenso tesoro.   Esta es una tierra donde las piedras son de plata
  No era para menos tan inmenso júbilo. Reposando sobre la tierra aparecía una  torta de considerable tamaño y grosor. Su color era blanquísimo como de leche recien ordeñada. como la luna plateada de Xelajú diría Paco Pérez.
-__Tío Daniel, no se ponga poético__dijó riendo  la bella Suzanita.
  En ese momento la voz agradable de doña Lola se escucha desde la cocina
   ___Hijos míos ¡Vengan!___la cena está a la mesa, no tarden__
  ___ Queridos sobrinos, haré más corto el final de esta historia. En esos momentos Juan del Espinar poco le importó el motivo por el cuál había subido a la cumbre de la sierra, dió la vuelta y más corriendo que andando llegó ante el Corregidor español de Huehuetenago y dejó registrado a su nombre y propiedad la veta argentifera, es decir la mina de plata. Este encomendero llegó a amasar una colosal fortuna barras y lingotes de la mejor plata de ley, la que se conoce como plata 1,000 , unido a esto  explotó una buena cantidad de pepitas de oro en sus lavaderos del río de malacatancito y también descubrio  otra mina de oro en las cercanías. No contento con esto recibía tributo de los pueblos indigenas que debían llevarle cacao, miel, chile , maíz, frijol, sal negra, mano de obra, crianza de cerdos, vacas, ovejas que el  mismo había dado a sus criados o esclavos para que le entregaran una buena parte de la carne y de la lana. Así mismo era comerciante de todo esto a las pueblos recien fundados de Huehuetenango, Quetzaltenango, Salcajá y de la Capital. Fueron más de 40 años de estass labores y ya pueden imaginarse niños cuán extenso era el capital que acumuló. Pero ahora sin excusas vayamos a probar esa deliciosa cena que tanto hablar me abrió el apetito.





miércoles, 22 de julio de 2020

EL NIÑO TAN GUATEMALTECO COMO LOS DEMÁS

 26-6-18
EL NIÑO VLADIMIR BITKOV 
TAN  GUATEMALTECO COMO LOS DEMÁS
" A DIOS HAS APELADO, A DIOS IRÁS"
Cualquier persona  puede indagar sobre el caso de la familia Bitkov en Guatemala. Puede enterarse de las acusaciones, sus argumentos, pormenores...por eso no los escribo aquí. Si los Bitkov cometieron un delito en Rusia, las autoridades de aquel país deben probarlo fehacientemente. Si es una persecusión injusta, ellos están en su derecho de solicitar amparo en Guatemala. En cuánto al incurrir en un delito por obtener documentación falsa, es cosa que a los tribunales comptentes del país toca juzgar de una manera justa e imparcial, sin presiones del extranjero.
Mi tema en esta oportunidad es totalmente de competencia espiritual.
Previamente diré que se entiende que cualquier persona  nacida en territorio guatemalteco, no importando la procedencia de los padres, sea de China, Rusia,...o de otro planeta, guatemalteco es, y el estado debe ampararlo. Tal es el caso del niño Vladimir Bitkov, quien por haber nacido en Guatemala, es GUATEMALTECO , y a su tierna edad no debe ser separado de sus padres, mucho menos ser enviado a Rusia.

 REFLEXION ESPIRITUAL
" A DIOS HAS APELADO, A DIOS IRÁS"
 Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero
 Exodo 23.9
ABRAHAM, PADRE DE LA FE
 23:4 Extranjero y forastero soy entre vosotros;Génesis
 MOISES
 18:3 y a sus dos hijos; el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena; 
 LEVITICO
 19:33 Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis.
19:34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. 
NUMEROS
9:14 Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pascua a Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra. 
DEUTERONOMIO
24:16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
 24:17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,
 1 REYES
 8:43 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué. 
REY DAVID
29:15 Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura.
 JEREMIAS
 y no engañéis ni robéis al extranjero
SALMOS
94:6 A la viuda y al extranjero matan,
Y a los huérfanos quitan la vida.
94:7 Y dijeron: No verá JAH,
Ni entenderá el Dios de Jacob.
 119:19 Forastero soy yo en la tierra;
 JOB
 31:32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);
 Hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Deuteronomio 10:18-19 RVR
 FILIPENSES
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
 SEÑOR JESUCRISTO FUE EXTRANJERO EN EGIPTO
 fui forastero, y me recogisteis; Mateo 25:35 RVR
 2:13 Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.
2:14 Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto,
 REY DAVID
 21:10 Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat
 Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.
22:2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.
22:3 Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí.
22:4 Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.
146:3 No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.
146:9 Jehová guarda a los extranjeros; 
 APOSTOL PABLO
 25:11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. 
25:12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

                                          MENSAJE A FAMILIA BITKOV

Mis oraciones ,todos los días. para que la Gracia del Señor Jesucristo esté con ustedes.
 3:1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
Muchos son los que se levantan contra mí.
3:2
Muchos son los que dicen de mí:
No hay para él salvación en Dios.
Selah
3:3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
3:4 Con mi voz clamé a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo
. Selah
3:5 Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
3:6 No temeré a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra mí.
3:7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
Los dientes de los perversos quebrantaste.
3:8 La salvación es de Jehová;
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah
 51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
51:13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?
51:14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
51:15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos
En tiempo aceptable te he oído, 
Y en día de salvación te he socorrido. 
He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
 Habitaré y andaré entre ellos, 
Y seré su Dios, 
Y ellos serán mi pueblo
.
6:17 Por lo cual,
Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, 
Y no toquéis lo inmundo; 
Y yo os recibiré,
6:18 Y seré para vosotros por Padre, 
Y vosotros me seréis hijos e hijas,
dice el Señor Todopoderoso. 2 Cor.6
3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
3:20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 
3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono,
 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
75:1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos,
Pues cercano está tu nombre;
Los hombres cuentan tus maravillas.
75:2 Al tiempo que señalaré
Yo juzgaré rectamente.SALMOS
10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 
54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.Isaias
10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.


viernes, 12 de junio de 2020

LA OFRENDA DE ESPAÑA A RUBEN DARIO-1916

 LA OFRENDA DE ESPAÑA

A RUBEN DARIO
JUAN GONZÁLEZ OLMEDILLA
Liminar de R. BLANCO-FOMBONA
EDITORIAL -AMERICA
MADRID
SOCIEDAD ESPAÑOLA DK LIBRERÍA
FERRAZ,,25
imprenta de J. Pueyo, Mesonero, 34. - Madrid.



La América Española,
J. G. O.
Madrid, Febrero de 1916.
~4
Bendición al que entiende, bendición al que admira.
Soy un hijo de América, soy un nieto de España.
Rubén Darío
PALABRAS LIMINARES
(A la obra «La Ofrenda de España»
EN LA MUERTE DE RUBÉN DARÍO)
A J. González Olmedilla.
Mirad cómo un hombre de raza apolínea,
ebrio de canto y sol,
recoge la ofrenda, fragante y virgínea,
del viejo solar español;
Del viejo solar donde el árbol de vida
reverdece á futuros de amor,
y oculta en la copa garrida
la pluma de la oropéndola y el nido del ruiseñor.
Cuando el apolnida recoge el haz superno,
el haz florido de emoción
como si en cada brizna palpitase un fraterno
y dolorido corazón;
El árbol solariego todo es aleo, cántico,
miserere, querellas,
porque murió el divino poeta trasatlántico,
Rubén Darío, espigador de estrellas
R. Blanco Fombona
Madrid, 1916.
— XII —
NOTA PRELIMINAR
Aunque parezco padre, no soy sino pa-
drastro de este libro. Lleva mi firma por ga-
nar un poquitín de gloria, si os pareciese
buena la idea que esta obra encarna, ó para
que me culpéis á mí y no á otro, de haberla
llevado á la práctica, si la creyeseis una ton-
tería más.
España — desmintiendo nuevamente absur-
das leyendas en que se la moteja de prosaica
y sanchopancista— ha demostrado con oca-
sión de la muerte de Rubén Darío, y por la
pluma de sus más prestigiosos portavoces,
que sabe preocuparse hondamente, cordial-
mente por los temas eternos.
Á excepción de los profesionales de las
letras, raras son las personas que leen más
de uno ó dos diarios asiduamente, y una re-
vista periódica, de vez en vez. Y como buena
parte de los trabajos aquí reunidos vieron la
luz pública diseminados en la Prensa que,
generalmente, se pierde una vez leída, me ha
parecido que á no pocos admiradores del poe-
ta hispano-americano les agradará ver en un
solo volumen y con carácter definitivo, cuan-
to en hojas efímeras y en cuartillas inéditas
se ha dicho en España últimamente del hom-
bre y de su obra.
Maese Reparos, de seguro encontrará im-
propio el título de este libro, ya que, según
él, varios de los escritores que colaboran
aquí son de nacionalidad americana. De an-
temano, le respondo que para mí — que soy
quien hace el libro — no existe esa mezquina
diferencia y que, á veces, más español creo
á un americano que ama y comprende á Es-
paña, que late entre nosotros sintiendo y pen-
sando en español, que no á un castellano viejo,
hijo, nieto y biznieto de castellanos viejos,
pero snob insoportable, lleno de desprecio
para todas las cosas de España. Tampoco fal-
tará quien me censure haber dado lugar en
esta obra á algunas que otras líneas de bal-
buciente forma literaria. Bien. Cuando hay
— 2 —
todo un Océano de por medio, cuando se
juzga la labor ajena encastillado en el inacce-
sible gabinete de estudio, parece lo más na-
tural y, sobre todo, lo más fácil, depurar y
extremar la selección. Pero cuando convive
uno en el café, en la biblioteca, en la tertulia,
con todos; cuando nuestra palabra sincera es
interpretada por el aparentemente damnifica-
do como una evasiva de nuestro envidioso
carácter ó una pedantería de nuestra insufi-
ciencia, el dilema más espantoso abre sus
fauces amenazadoras é inexorables, invitán-
donos á optar entre un rencor eterno ó una
consciente claudicación artística. Y como to-
davía no somos malos, preferimos lanzarnos
por esta segunda senda, seguros así, al me-
nos, de que acaso evitamos á más de un sem-
blante la palidez de la postergación, el dolor
de ser rechazado de allí precisamente adon-
de se ha acudido con sincero fervor á dejar
la ofrenda de los líricos dolores, de las ad-
miraciones profundas...
Quizá se note, en cambio, la ausencia de
algunos artículos y no pocas poesías sobre
Rubén Darío, publicados en este tiempo.
Ciertas omisiones no han dependido de mí,
sino de los destinatarios á quienes me he di-
rigido; otras son completamente voluntarias.
Se escriben cosas inadmisibles, ya por la for-
ma, ya por el fondo, verbigracia: el artículo
de Luis Bonafoux, "El poeta de la Paz", que
insertó Heraldo de Madrid. Destilaba hiél.
En su perfecto derecho estaba la pluma rea-
lista al comparar á Rubén con una foca
como ella, el poeta, era ingenuo y primiti-
vo—y hasta con un tiburón y un oso, símbo-
los de fuerza al fin. No desdeñamos la con-
vivencia con las fieras y aun admiramos á los
pingüinos. Pero nos molesta el sapo...
América, la hija pródiga emancipada, nos
dio á Rubén Darío, el más amoroso nieto de
España. Y al morir el hijo de América, la
Abuela no ha sabido sino tejer esta corona
lírica para la frente que aprisionó el en-
sueño.
J. G. O.
— 4 —
PRIMERA PARTE
EXALTACIÓN
Laudes, elegías, paráfrasis.— El poeta en la Inti-
midad.
Á RUBÉN DARÍO
Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía á buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,
¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfante volverás?
¿Te han herido buscando, en soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?
Que en esta lengua madre tu clara historia quede.
Corazones de todas las Españas, llorad,
- 7 ~
Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.
Pongamos, españoles, en un severo mármol
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
nadie esta lira taña si no es el mismo Apolo,
nadie esta flauta suene si no es el mismo Pan.
Antonio Machado

COLON Y JUDIOS * KAYSERLING * 80-84

  CHRISTOPHER COLUMBUS Y LA PARTICIPACIÓN DE JUDÍOS EN LOS DESCUBRIMIENTOS ESPAÑOLES Y PORTUGUESES   POR Dr. A.S. M. KAYSERLING TRADUCID...