BIBLIA VERIFICADA
ANDREW ARCHIBALD
1894
2. De mayor valor aún es el Manuscrito Vaticano,
en la Biblioteca Papal de Roma. La primera traza
que de él tenemos es en el año 1475, cuando aparece
en el catálogo que fué el primero hecho de la Biblio-
teca. Cuando Napoleón estaba en el apogeo de su
poder fué transferido á Paris, pero en 1815 vino la
derrota de Waterloo, y el manuscrito fué devuelto á
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Boma, en donde desde entonces ha sido guardado celo-
samente con especialidad de toda inspección por parte
de los protestantes. El gran crítico inglés, Tregelles,
fué con una recomendación de un cardenal en 1845
para examinarlo, pero fué vigilado inquisitorialmente
por dos prelados, los cuales registraron sus bolsillos y
le quitaron el papel, la pluma y la tinta, y si le veían
dar mayor atención a un versículo que á los demás le
arrebataban el volumen de las manos. No llegó á
tomar mas que unos pocos apuntes escribiéndolos en
los puños de su camisa ó sobre las uñas. En 1866,
Tischendorf, el eminente literato alemán, tuvo mas
éxito llegando a dar al mundo una copia completa de
él. Mientras le falta parte del Génesis, treinta Salmos,
Tito, Timoteo y el Apocalipsis con otras partes, con-
tiene sin embargo el cuerpo de ambos el Antiguo y el
Nuevo Testamentos. Pertenece al siglo cuarto, y así
es que pertenece a una época de cien años mas remota
que el Alejandrino. Quizás sea una de las cincuenta
copias de las Escrituras en Griego que el emperador
Constantino mando preparar hacia el 331 d. c., y que
cuando concluidas fueron llevadas " en uno de los car-
ros imperiales" para ser inspeccionadas. Sea una de
ellas ó no, data sin embargo según los mejores críticos
del 300 ó 350 d. c.
3. Al mismo siglo cuarto, pertenece otro manuscrito
y la narración de su descubrimiento llega á leerse como
si fuera un romance ; fué hallado no en Troas sino en
el Sinaí. El héroe es Tischendorf, su primer nombre
(Lobegott) significa en Alemán " Alabanza á Dios "
— nombre dado en acción de gracias, se nos dice, por
LA BIBLIA EN MANUSCRITO. 33
que " un temor singular de la madre que su niño había
de nacer ciego no se realizó." Muy lejos de nacer cie-
go ningún hombre llegó á tener vista más penetrante,
y pasó su vida descifrando manuscritos antiguos que
otros ojos no podían leer. El creía que muchos de
estos yacían " escondidos en el polvo y las tinieblas."
Salió en viaje de investigación y en mayo 1844, se
hallaba en los alrededores del Sinaí, en donde la ley
fué dada por mano de Moisés, y en donde por este
tiempo se veía un grupo de edificios antiguos denomi-
nados el convento de Santa Catalina. Durante varios
siglos había sido albergue de una hermandad de frailes.
Una biblioteca muy rica había sido acumulada en el
remoto pasado, pero el espíritu de saber había decaído
largo tiempo hacía. El convento á la sazón era habi- BIBLIA VERIFICADA
tado por veinte ó treinta hermitaños ignorantes, prac-
ticando los ritos de su monasticismo y albergando via-
jeros cuando la ocasión se presentaba. Era una gua-
rida ó retiro singular, encerrado por una muralla de
piedra de cuarenta pies de altura. La entrada ó por-
tezuela se hallaba á una altura de treinta pies del suelo,
y á esta portezuela tenia que ser elevado el visitante
"por medio de una maroma." Por esta maroma
mandó Tischendorf en primer lugar sus credenciales,
y siendo estas satisfactorias, él mismo fué halado.
Tuvo acceso á la biblioteca y examinando los volú-
menes en los anaqueles reparó en un canasto que estaba
en el suelo lleno de material desechado que iba á servir
para encender el fuego — habiendo ya usado dos canas-
tos llenos del mismo material para el mismo propósito.
Alzando algunas de las hojas mohosas, descubrió algu-
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nas pajinas del Antiguo Testamento Griego, evidente-
mente muy antiguo. Se le permitió llevarse cuarenta
y tres de estas hojas, pero el resto del volumen había
asumido otro valor ahora que el letrado extrangero
parecía tan ansioso de obtener su posesión. Partió
pues recomendando á los monjes tuvieran gran cuida-
do de lo restante, y volvió á su hogar, depositando al
llegar las cuarenta y tres hojas en la Biblioteca de la
Universidad de Leipzig.
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